miércoles, 11 de marzo de 2015

CAPITULO 8: NUBIA, LA CATIRA
Los Llanos de San Juan, vivió Nubia, la catira, una mujer que fue viendo cómo los bandidos se apoderaban de esa región. La guerrilla se ganó la simpatía de la mujer. El asesinato de su madre obligo a la separación de la familia: Nubia y su padre marcharon a Caquetá, y los otros hermanos a distintos sitios lejanos.
El cultivo de la coca les permitió sobrevivir. Allí la guerrilla también ejercía influencia, Los cultivadores de coca y negociantes se colaboraban mutuamente. Pronto, los paramilitares irrumpieron en la región. Sólo permanecieron aquellos que no tenían con qué salir.
De allí partieron de nuevo hacia los Llanos Orientales donde la guerrilla se enfrentaba con el ejercito, por ello se fue a Villavicencio donde asesinaron a su esposo. Nubia termino desplazándose a Bogotá.

CAPITULO 6: EL JARDIN
En la crónica el día de su primera comunión, varios hombres dispararon a su vecino como venganza por algo que paso en el pasado. Esto le causó un trauma a la señorita, quien testificó que el destierro es la única salida para seguir viviendo en un país en el que los grupos al margen de la ley hacen lo que quieren.
La señorita cuenta que vivió en Armenia hasta los 18 años. Cuando regresó a su casa conoció a Álvaro con quien se unió y tuvo hijos. El padre de la mujer fue asesinado por un conocido de la familia, acusándolo de haber preparado unos informes para la guerrilla, esto obligo a la familia a trasladarse. El esposo fue asesinado y ella tuvo que desplazarse, nuevamente.
CAPITULO 5: EL BARCO TURCO
Toñito, el muchacho protagonista, y un adulto que quiere adoptarlo son los que cuentan a crónica; cuentan que en la región del Atrato chocoano, Toñito, tuvo que presenciar cómo un día unos hombres incendiaban sus casas sin razón aparente.
Toñito, después, cuenta sus juegos con trompos y su época de mandados en el pueblo. Todo era tranquilo hasta que su tío, Anselmo, denunció las diferencias de sueldo en las empresas algo que no les agrado a los que lo mataron. 
Toñito buscó a sus padres, posiblemente refugiados en Mandela, pero no tuvo suerte, sólo encontró a un familiar que no quiso refugiarlo. Cansado de esta situación, el muchacho decidió irse como polizón a Nueva York en un barco turco, el fue descubierto y lanzado al mar. Se salvó de morir de al ser rescatado por los pescadores de Barú. 
CAPITULO 4: LOS SILENCIOS
La crónica empieza en Pinillos, narrando un combate entre la policía y la guerrilla, la crónica cuenta como la tala de árboles y la siembra de marihuana fueron destruyendo el pueblo y que la gente mataba por estos cultivos. Al final terminan viviendo en un pueblo debajo de los arboles, teniendo solo lo preciso para vivir.
CAPITULO 3: ANGELA 

Esta es la crónica Ángela cuenta como es vivir en Nechí, habla también sobre su familia, familia pobre pero que cuidaba de sus hijos (2 niñas y un niño (perdieron una hija mayor que Ángela)), cuenta que por el lugar pasaban mucho los paramilitares, describía la situación que vivieron cuando vivió en Bogotá y la escases de recursos.
Capitulo 2: La Derrota
La crónica cuenta como se explotaba la madera en el Cajambre y como lo destruían. Diego, un ingeniero jubilado, se había ido a vivir a boca del Cajambre en este lugar conoció a Aníbal, un chofer de la familia Mallarino, al principio le cayó mal pero luego se volvieron muy amigos los 2 jugaban juntos ajedrez y comían el pescado que Aníbal pescaba, un día unos paramilitares mataron a Aníbal acusándolo de ayudar a los guerrilleros

sábado, 7 de marzo de 2015

Capítulo 1: Desde el Exilio

Alfredo Molano era en un señor que vivía en su casa con su familia, trabajaba escribiendo columnas para El Espectador. El escribía sobre los guerrilleros, sobre los paramilitares y sobre el gobierno. Esas columnas hacían que el recibiera varias cartas por parte de los militares, todas eran amenazas.

La embajada de España le había ofrecido ayuda para salir del país e ir se a vivir a España, eso obviamente no incluía a su familia, el no estaba dispuesto a dejar a gente por un montón de amenazas, hasta que una de ellas le cambio la mente completamente.

Sin despedirse de nadie ni decir una palabra a alguien, Alfredo cogió un par de camisas y tomo una avión a España, el no estaba de acuerdo con quedarse mucho tiempo, quería volver con su familia, su pueblo y su país lo antes posible.

Al llegar a España entro en el que sería su hogar por Dios sabe cuanto tiempo, era oscuro y no muy acogedor, pero Alfredo estaba dispuesto a vivir ahí hasta que ir a casa no fuese un peligro para los que amaba.


El solía escribir columnas que, probablemente, jamás publicaría, de todas formas las escribía como si las fueran a leer en los periódicos. Escribir se había convertido en algo difícil de hacer, no sabía cómo era exactamente la realidad en su  país, así que tenia que escribir de lo que escuchaba y de lo que se acordaba, por otra parte, la realidad de España y del resto de Europa no le importaba, le parecía algo irrelevante sobre lo que él quería escribir.